martes, 16 de mayo de 2017

BOMARZO,LA VANGUARDIA DEL TEATRO LIRICO

Reestrenada el pasado abril,con gran éxito entre el público,esta producción técnicamente muy complicada tanto vocal como musicalmente,ha sido elegida por el Teatro Real para conmemorar como si de un nuevo comienzo se tratara su bicentenario,y la hizo coincidir con los días Europeos de la Opera,lo cual aumentó exponencialmente su difusión y las oportunidades de ver tan gran espectáculo.Y si bien nada como asistir al propio Teatro Real,fue retransmitida integramente y de manera gratuita a través de Palco Dígital y The Ópera Platform,permaneciendo desde el 5 de mayo hasta el 5 de junio la emisión en Palco Dígital también gratuitamente;este hecho junto con la gran calidad de la obra han influido para elegir como primer artículo en el lanzamiento de esta revista la crónica de Bomarzo.
   Aparte de las cualidades íntrisecas de Bomarzo,este montaje en particular,tal como dijo la propia hija del compositor recoge todo su significado.Empezando por la escenografía,donde la fusión de la tecnología del video con la representación onírica de Bomarzo,refleja gran parte de la vanguardia pictórica del siglo XX,desde el simbolismo nacido al final del XIX,pasando por los Nabis,Munch y Ensor,la primera época de Kandinsky o Picasso,la mezcla del Simbolismo figurativo con el abstracto sumado al movimiento y superposición de imágenes,la convierte por sí sola en una "performance" digna de estar representada en alguna de Las Pinacotecas.Las coreografías de los diferentes ballets,todas de gran belleza plástica,armonizan de modo magnífico con tan etéreo decorado.
   
    El libreto de Manuel Mujica Lainez,es una visión desde los tabúes,sentimientos y razonamientos del siglo XX de cuestiones humanas tan antigüas e importantes como el propio SER de la Humanidad.
Preguntas acerca del porqué de la muerte,si somos o no bípedos implumes,y la tragedia de Bomarzo,la no aceptación de lo que se es,a pesar de que el "destino" le depara el título,el gobierno,la prosperidad material,la no aceptación de su limitación física,creándole un complejo de fealdad tan terrible y haciéndole dudar de su hombría,impidiéndole su disfrute,llevandolo al mal y a la obsesión por la inmortalidad ante la duda de las consecuencias que vendrán después.

  La producción no es irreverente ni en sus conclusiones,ni en sus decorados,vestuarios o decorados,demostrando que la vanguardia artística no está reñida con el respeto,lo cortés no quita lo valiente.

   La escenografía es obra de Pierre Audi,(director),Urs Schönebaum,(escenógrafo e iluminador) y del videoartista John Rafman.

    La dirección musical de David Afkham es impecable en la combinación del clave,la mandolina,la viola d amore y los 73 instrumentos de percusión así como el microtonalismo aleatorio.

     El reparto excepcional,John Daszak,Germán Olvera,Damián del Castillo,James Creswell,Hilary Summers,Milijana Nikolic,Nicola Beller Carbone,Thomas Oliemans,Francis Tojar.




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